argentino universal
FACTOR FRANCISCO

El mundo que conocimos llega a su final y allí irrumpe otra vez, con la potencia de lo que quiere ser un recomienzo, el nombre Francisco. Llega con la fuerza de la periferia y viene cargada de la potencia de nuestro pueblo y su historia. Un Papa argentino es un acontecimiento de la Iglesia Católica, de la historia de nuestro mundo, un desafío teológico, histórico, cultural y político. Sobre todo es una oportunidad para reconocernos a nosotros mismos como sociedad, reflejados en una figura universal. 

Es un acontecimiento excepcional. Invita a reflexionar sobre su significado y a operar sobre su recepción. Francisco es un factor que merece ser factoreado, y eso es justamente lo que hacemos en esta muestra gráfica. En cada pieza, recorremos distintas dimensiones de nuestra cultura que resuenan en el Papa y aspectos de su figura y mensaje que impactan en lo que somos y podemos ser. 

Un recorrido por los colores, las imágenes y las palabras de este argentino universal y de este hecho trascendente, que vuelve sobre nosotros, nuestra Patria, este tiempo y la historia. 

Invitamos a desplegar las caras de este poliedro que habla de nosotros mismos, y del Papa de Roma también. 

PAPA DEL FIN DEL MUNDO

“Tuvieron que ir a buscar un Papa casi al fin del mundo”. Cuando, al convertirse en Francisco, Jorge Bergoglio dijo esto la referencia era sobre todo geográfica. Se refería a estas lejanas tierras. 

Pero también es una referencia al tiempo y la historia. A un mundo agotado, a una época que encuentra sus límites y una civilización que se pasó de rosca entre la hiper tecnologización y el individualismo. 

El mensaje de recomienzo del Papa fue “Dios no se cansa de perdonar”. No es una mera frase piadosa. Que Dios no se canse de perdonar implica que no se pierde la esperanza de que es posible vivir juntos en esta tierra. Es una invitación a recomenzar. El mundo, cada uno y todos. 

TERNURA Y VIGOR

Francisco es un nombre de recomienzo. En este tiempo de capitalismo exacerbado, la figura de «el loco de Asis» nos llega desde la historia previa a la modernidad, desnudándose de sus ricos ropajes de mercader y guerrero, desafiando por anticipado la naciente utopía burguesa.

Francisco de Roma, siglos después, trae su nombre y figura como mensaje de amor por la naturaleza y fraternidad universal, pobreza evangélica y alegría compartida. A una crisis profunda, el Papa responde con una apuesta y con un desborde. Hoy como ayer, para recomenzar hace falta ternura y vigor.

descarte/encuentro

Riqueza y pobreza, centro y periferia, norte y sur. El primer Papa venido del tercer mundo reconecta con la tradición latinoamericana. Plantea y reformula la tensión entre el centro opulento y desencantado y las periferias geográficas, sociales y existenciales donde la humanidad puja por más.

Frente a la cultura del descarte Francisco va a la raíz y toma partido. Cultura del encuentro y todos adentro.

acariciar
los conflictos

La crisis mundial se presenta como enfrentamiento generalizado. Francisco señala que estamos en una «tercera guerra mundial en cuotas». 

Frente a esto, propone conceptos, gestos y presencias: la tierra, nuestra casa común, «no es un problema a resolver, es un misterio gozoso». 

Tender puentes entre los pueblos, partiendo desde las periferias como camino para una fraternidad universal.   

«Acariciar los conflictos» para que prevalezca la unidad. El poliedro y sus aristas, prevaleciendo sobre la esfera que borra las diferencias. Crear un mundo multipolar y una nueva civilización.  

GRITO DE LA TIERRA
GRITO DE LOS POBRES

Laudato Si, documento central del inicio del magisterio de Francisco, sintetiza la crisis ecológica con la cuestión social. El grito de la tierra es inseparable del grito de los pobres. Así articula las preocupaciones ambientales de las sociedades del norte y sus nuevas generaciones con las luchas sociales de los pueblos de las periferias. 

Con el sínodo de la Amazonia, Francicso encarna este debate con la presencia concreta de la Iglesia Católica en esta región estratégica, marcando el protagonismo central de los pueblos originarios que la habitan y la custodian. Con ellos, todos somos cuidadores de la casa común. 

PAPA DEL MAR

El primer viaje de Francisco fuera de Roma, es a Lampedusa. En el centro del Mar Mediterraneo, esta isla se ha transformado en la escena emblemática de la tragedia de los migrantes y los desplazados. Allí reza con una cruz hecha de madera de naufragios.

Esa orilla a la que llegan los cuerpos que escapan de la guerra y la pobreza, es un símbolo de un drama mundial y un clamor urgente al que hay que atender. 

Este Papa hijo de inmigrantes lleva en su memoria el valor de la hospitalidad de los pueblos. Desde el principio nos recuerda lo que ahora sabemos bien: estamos todos en la misma barca. 

PATRIA GRANDE

Francisco ya es parte de la historia grande de nuestra tierra y de nuestras luchas. Lleva al centro de la historia nuestra memoria, nuestros dolores, nuestros símbolos y sobre todo la fuerza de nuestros pueblos. 

América Latina sigue siendo el continente de la esperanza y de las grandes desigualdades. Todas las voces de la cintura cósmica del sur resuenan hoy en Roma, Bagdad, Maputo, Washington, La Habana y Manila.

Mientras sostiene una mirada sobre la cuestión global, Francisco renueva el mensaje de la unidad latinoamericana como camino para la felicidad y la dignidad de nuestra gente. 

misterio gozoso

La alegría y el gozo (gaudium) son centrales en el pensamiento de Francisco pero también en su forma de concebir la vida, la convivencia y la historia. También, como buen porteño, es un poco psicoanalítico: “A las neurosis hay que cebarles mate”, para afrontar los padecimientos y las decisiones de la vida.  

El gusto de vivir, el sentido de la fiesta y la capacidad de compartir, así como la amabilidad, el humor y la ternura, están presentes en sus gestos, en sus palabras y en todo su estilo de conducción y pastoreo. 

La alegría del evangelio viene al encuentro de la felicidad del pueblo. 

latin lunfardo

La lengua de Francisco es nuestro idioma. Son las palabras de las calles, las tribunas y los barrios. Los modos, los tonos, el léxico del habla mezclada de esta tierra. 

No debe ser fácil traducir al latín “primerear”, “pasarse de rosca”, “tener aguante” ,”jueguen al borde” o “no balconeen la vida”. Son los modos de decir del pueblo usados para convocar a los pueblos y a cada uno. 

Así, nuestros poetas y cantores aparecen en los documentos pontificios y al mismo tiempo ese sabor local traduce y actualiza, encarna y proyecta un mensaje universal. 

ADAN BUENOS AIRES

Francisco de Roma es Jorge de Flores. Es del sur, es latinoamericano, pero cuando se relaja le sale el porteño. Es un argentino universal pero con partida de nacimiento en uno de los cien barrios. 

El tango, las villas, el subte A, el jacarandá sobre los adoquines, la pizza canchera del Gasómetro y la peluquería de al lado del Cabildo, son el Aleph desde dónde mira este cambalache universal. 

Como el hombre que está solo y espera, Malena, el Angel Gris, Discépolo o Marechal, lleva las marcas de Buenos Aires en la piel. 

pandemia y PLAN PARA RESUCITAR

La pandemia no es el fin del mundo pero marca un límite. Esta civilización “se pasó de rosca”, dijo el Papa tempranamente. El coronavirus confirma y desnuda tanto el agotamiento de un modo de convivir como la necesidad de recomenzar. 

Quedan a la vista los límites del sistema económico, de la indiferencia social, de las relaciones desiguales entre los pueblos y de la política subordinada a las finanzas. Pero al mismo tiempo, cientos de héroes anónimos muestran cómo y quiénes sostienen lo esencial. 

De una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores. Necesitamos un plan para resucitar. 

fratelli tutti: RECOMENZAR

La encíclica de Francisco sobre la fraternidad y la amistad social, es quizás el documento que mejor condensa su mensaje. Marca rumbo y fija criterios, diagnostica con crudeza lo que nos pasa como humanidad y afirma con esperanza audaz: es posible recomenzar. 

Hermanos Todos, es una advertencia, un reconocimiento y un llamado. El rol de las religiones, los modos de hacer política y la responsabilidad personal son interpelados de manera directa y convocados a una conversión. 

En el corazón del texto la fuerza del buen samaritano que se desvía del camino para levantar al caído, señala la tarea colectiva y personal del tiempo que nos toca.

recomenzar es posible

Francisco no es una figura para aplaudir: es una invitación a la acción.

Su pensamiento, pero sobre todo sus gestos y fundamentalmente su práctica cotidiana y su programa, están orientados a la reconstrucción personal y colectiva. Al cuidado de la casa común y la amistad universal.

Las banderas de Tierra, Techo, y Trabajo encarnan sus planteos y al mismo tiempo nombran transversalmente lo que todos y cada uno necesitamos para vivir dignamente. 

Los “cuatro principios para la construcción de un pueblo” son criterios para la acción: marcan modos de comprender, de hacer y de valorar. Es el discernimiento madurado para la acción y la mística volcada a la construcción. 

La tarea necesaria es también una acción efectiva: “Es posible recomenzar, de a uno y de abajo, hasta el último rincón de la patria y el mundo”.

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