“Ahora tenemos que estar más que nunca junto al pueblo”, le dijo Carlos Mugica a la enfermera que lo atendía en el hospital Salabery pocos minutos antes de morir. Lo mataron pero sigue ahí, firme junto al pueblo, porque Mugica no se consume y sigue ardiendo. Su mirada continua inspirando a muchos e invitando a cruzar el Rio Jordán hacia la multitud. Ahí esta contenida nuestra fuerza y el futuro que hay que construir.

Ahora más que nunca tenemos que estar, pero ese estar tiene que ser eficaz. Necesitamos la fuerza que es plus, esa sobrevida que brota de lo trascendente. El ahora demanda mística. Astucia, calculo y audacia también. Un amor eficaz demanda un compromiso.

Encenderse con el fuego de Mugica es arder en la esperanza de los muchos. Mas que nunca latiendo en el pueblo. Ahí y desde ahí sigue viviendo Carlitos. Lo necesitamos.

Mística y política, para volver al alma de nuestro pueblo
Mística y política, para generar esa fuerza más que necesitamos
Mística y política, para un amor eficaz y una realidad efectiva también.

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