Una buena carcajada es, quizás, lo más parecido a un exorcismo. El creador y guinonista de Peter Capusotto, ese programa de culto que respira teología, se toma cuatro cortados con #FF para pensar al Papa Argentino en medio de la locura neoliberal. Rock, peronismo, Santiago Maldonado y la Iglesia, son algunos de los temas de esta primera parte de la entrevista.

#FACTORFRANCISCO – Hippie, comunista, peronista y cristiano. En varios lados te definís así. Los primeros tres atributos no extrañan, pero lo de cristiano llama la atención. ¿De dónde viene eso?

PEDRO SABORIDO – Me formé en un colegio de monjas tercermundistas en Gerli, zona sur. Un colegio en el que cuando fue la masacre de Trelew se puso la bandera a media asta, y a la media hora estábamos todos en casa por amenaza de bomba. No había internet, no había whatspp, nada… Año 72. Yo estaba en la primaria. Era un colegio donde no podías hacer ostentación. No podías ir con zapatos, con camisa, con corbata ni con lapicera que fueran mucho más caras que la de los demñas. Recuerdo haber llevado un autito sacapuntas- un lujo que me había traído mi prima de afuera- y que la maestra me lo quitara. Después me lo devolvió, pero me lo quitó: “Acá todos usamos los mismos sacapuntas”. No podías ir con anillo, con reloj, no tenías obligación de ir con guardapolvo gris, era una sugerencia, podías ir con guardapolvo del color que quisieras. Toda esa austeridad, donde vos compartías con un policlasismo regulado: pibes de la villa, estaba el hijo del doctor y la cuota era mínima, y si no la podías pagar no la pagabas. La capilla era bien austera. El único icono era una estructura por la cual la forma del techo tenía cuatro ventanales en 90 grados y se formaba una cruz de luz al mediodía. Una abstracción. La iglesia tenía una forma distinta, como la estructura de un anfiteatro. Y el altar no estaba hacia arriba, sino hacia abajo. Al cura lo veías abajo.

#FF – ¿Y el peronismo? Debes ser uno de los peronistas más sui generis del movimiento. Casi que se va formando una línea “Saboridista” dentro del peronismo… 

PS – Para mí el peronismo tiene lugar para el hippie, para el comunista y para el cristiano. No sé si es un cocktail, es más una articulación. Tipo la de una gran ciudad con barrios. No están todos mezclados. Hay muchos barrios pero no tienen por qué compartir la estética. Pasa igual en el Rock. También tiene estilos: el hard rock, el heavy metal, etc. Son barrios que componen una gran cosa. Entonces: en el rock, en el peronismo o el catolicismo. ¿Quién es el católico? ¿Quién es el rockero? ¿Bon Jovi o Spinetta? Y el peronismo lo mismo: ¿quién es el peronista? Con todos los extremos. A esas estructuras tan complejas siempre desde el liberalismo se las acusa de no tener una coherencia, de tener la vivacidad o la dinámica de un ser humano que no es coherente. La coherencia a veces se da en el troskismo, en cosas más estructuradas, cuadradas. Además, esto de la incoherencia y los matices está en todos lados ¿Qué es el liberalismo? ¿La economía yankee o la inglesa capitalista? ¿Keynes o Smith? ¿Millei es el liberalismo o Prat Gay? El tema es que vos siempre tenés que marcar los matices del otro como pecado. 

#FF – Muchos de estos núcleos de puritanismo, en el fondo, tienen un argumento religioso. Y en nuestra cultura judeo cristiana es muy potente. Es la piedra sagrada. La legitimación sacral de todas esas conductas, aunque el tipo sea ateo, recontra ateo, no sepa nada, en la cultura, eso  está puesto ahí.

PS – Creo que ahí hay un choque religioso entre política y economía. No hay duda que el rock tiene estructura religiosa, esto lo decía Marcos Meyer: “Todo lo mejor del rock fue al principio”. Lo santo, lo sagrado, estaba al principio. No hubo un Jesús hace diez años, no. El copado, el full full fue aquel. Todo remite a un big bang: en el origen está la certidumbre, el resto son deformaciones, fotocopias de la historia. El peronismo de nuevo la vuelve a repetir. Tiene un segundo testamento que es el kirchnerismo en todo caso. Pero vuelve a repetir la estructura y eso se da porque después la repetición se vuelve costumbre. Por ejemplo de consumos iconográficos. No vas a ver a nadie con una remera de Sturzeneger. No vas a ver a nadie con una taza con la cara de Macri. No vas a ver a nadie colgado con velas a Adam Smith. Sin embargo, el culto de ellos… son los mercados. Hay una estructura religiosa en los mercados. Son el ojo vigilante que te puede castigar o premiar. “Voy a sacar un plan, o una serie de planes sociales. ¿Qué dicen los mercados? ¿Cómo van a reaccionar los mercados?” Como un ojo divino. Antes el pecado era frente a Dios, ahora el pecado es frente a las leyes del mercado. “Voy a subir las jubilaciones, ¿Qué dicen los mercados? Voy a proteger la industria nacional… ah! reaccionaron mal los mercados.” Siempre esa promesa de paraíso que en realidad es ser como ellos, ser como los países centrales. El país emergente debería ser el que esté rumbo a la especie de paraíso económico que son ellos. Entonces esa estructura religiosa que se da mucho, muchas veces cuesta desactivarla, cuesta mostrar que en el usufructo intensivo de su propia coherencia, su poca adaptabilidad, está el peligro de su extensión. Si no se modifica no sobrevive.

#FF – “Lo que se estanca se pudre”, decía Scalabrini Ortíz. Se aplica para la Iglesia también.

PS – En eso estuvo bien lo de cambiar al alemán que era un dolor de bolas. Aburrido. Me imagino un diálogo en el Vaticano entre Bergoglio y Ratiznger:

– “No va más ¿cómo es esto? ¿Hasta que no se muere el Papa no avanzamos?”. Vamos a cambiar una ley, una costumbre, que no te mueras y dejes de ser Papa.

– “Woooww, ¿Cómo hacemos?”.

– Sabes que, vas a ser el primer Papa renunciado en 600 años.

– ¿No me van a mirar como un fracasado?

– No no, vas a charlar, seguramente te van a consultar cosas, y vas a estar como un tipo que tuvo la sabiduría del renunciamiento.

– ¿Quien hizo algo así?

– Evita.

– AHHH, SI LO HIZO EVITA COMPRO.

#FF – Lo que tienen en común es ver algo mayor. Si sos un conserva como Benedicto o populista como Bergoglio, los dos tienen en común que ven algo mayor. Pero también es el tema del Dios de la regla y el Dios del perdón. Y eso pensando en el tema de los mercados. ¿Qué hay que hacer? ¿Cumplir con la regla y hacerle caso a los mercados o seamos heterodoxos y tengamos en cuenta la persona? El fenómeno religioso-cristiano es exactamente eso. En el primer milagro de Jesús, transformar el agua en vino, además de la dimensión festiva hay una lectura más profunda: en el judaísmo el agua es el ritual de purificación. En las bodas de Caná hay demasiada agua… y no hay más vino. Ya no es tiempo de agua sino de vino, dice Jesús.

PS -Tiempo de goce. Pero nosotros vivimos en una especie de postergación del tiempo de vacas gordas ¿no? Como que siempre hay una exacerbación del esfuerzo que se pide. Son siempre tiempos de vacas flacas. Y la eficiencia y la felicidad no se llevan bien. En términos de eficiencia cualquier gasto en felicidad es ineficiente porque dejas de producir. Salvo que este articulado dentro de una mecánica de mantener la eficiencia. Es la lógica en que se cría a un pollo: siempre es de día, siempre come, siempre está cumpliendo con su rendimiento que es engordar. Entonces el pollo engorda en seis semanas lo mismo que un pollo sin un método de eficiencia tendría que hacerlo en tres meses. ¿Para qué? Para morfárselo. Por eso es más eficiente: para que te morfen antes.

#FF – El capitalismo te ofrece ahora el no limite, el permitirse todo al infinito. Eso también lo agarró el capitalismo. Te priva de disfrutar, pero justamente por falta de límites. El disfrute aparece ahora como mandato imperativo. Más y más hasta quedar exhaustos. ¿Ese es el modo de morfarte?

PS – El disfrute está precocido, articulado dentro de un aparato de consumo. Tu disfrute va a ser estar entretenido mirando una vida de otro. El goce es articulado, es una orden de disfrute publicitario. Gozá con la cerveza artesanal, gozá con Netflix. Estos son los goces permitidos y articulados dentro de este sistema. Por eso aparece un sentido común que de pronto descarga su ira y su contradicción con un militante anarquista como Santiago Maldonado. El hippie de mierda, el que encarna la aspiración y el deseo de muchos. Libertad, disfrute, un tipo que viajaba y cambiaba tatuajes por papas. Errancia, vagancia, en el hermoso sentido de la palabra. Errar, andar por aquí, por allá, no tener pertenencia, ni siquiera política, más allá de un grado casi adolecente o santo de la libertad. Y entonces se lo tilda como el hippie de mierda, y por eso se vuelve causa, porque encarna el deseo de muchos: viajar. Un sueño idílico. Que muchos no se pueden permitir: errar, viajar. Modelo de aspiración pero también de resentimiento como en la del hijo pródigo. Esta el que se va y el que se queda. Por eso, a la vez que es y hace lo que muchos quisieran, también aparecen los que por el solo hecho de haber cortado una ruta convalidan su muerte.

Pero ahora, el pibe…  iconográficamente es totalmente un Cristo. Mitad Cristo mitad Che Guevara. Una jeta, boludo, que decís “este pibe es la encarnación de la libertad”. Ahí aparece algo interesante que es esta idea de que hay un pibe que muestra estar viviendo al borde del sistema, no puede hacerlo completamente afuera porque evidentemente tiene que comer y vivir en sociedad. No va a andar en bolas. Se viste y transa, anda en los contornos, sin los límites y el calendario del mercado. El tipo no viaja cuando son las vacaciones: viaja cuando quiere.

#FF – Tiene un montón de características mesiánicas. De hecho,  no hay mucha diferencia con las primeras y las últimas acusaciones contra Jesús.

PS – A la vez, siempre volvía a la familia, no era un renegado, volvía de visita. Cuando veo al pibe, a mí me convoca a decir “mirá cómo se la dieron a este por alternativo” y cómo la mitad de la sociedad no le importa un carajo, quiere justificar que está bien muerto, que se ahogó solo, que se lo merecía: «Hippie de mierda, sos todo lo que yo no puedo ser».

#FF – Daniel Santoro nos decía que en estos tiempos plantear un goce no capitalista es, paradojicamente denunciado como perverso, como fuera de regla.

PS – Eso es lo intolerable. Está afuera, al borde, tranza un tatuaje por comida, no hay intervención de nada. Es insoportable la idea de que eso es posible. Después a los puristas, que son los que laburan todo el año les da bronca también, porque él no está ocupando tu puesto sino que él pudo hacer algo que vos no. Entonces resulta que, como figura política, su muerte hace que se olvide su vida y la fuerza política de la vida que llevaba.

#FF – Valoramos el sacrificio, la inmolación, pero nos cuesta apreciar el disfrute. Eso habla de  la fuerza pero también de los  límites de valoración política del suceso.

PS – Su discurso era su vida. Cuando uno observa, ve el mismo odio que se da contra  el hippon que está en la plaza, en el militante que quiere hacer otra cosa. Es el mismo odio, al tipo que viene a cuestionarte y a decirte “a ver si hacemos las cosas de otra manera”, a ver si esto cambia todo, si esto se libera. Eso es siempre visto como un peligro.

#FF – Sirve para vernos. En todos los rubros, y en todos los segmentos sociales, hay algún Santiago Maldonado, insoportable para unos y otros. Insportable para el sistema hegemónico porque lo deschava y para nosotros porque hacen algo más. Salvando las distancias, ¿Qué es lo que no le perdonan al Papa? Que un Papa diga que hay una jerarquía de las verdades, hay muchas verdades pero no son todas iguales, que relativiza. Es algo que muchos quisieran hacer y no se animan. Y es algo insorpotable para muchos.

PS – Me parece que, después de muchísimos años que aparezca un Papa a la izquierda del gobierno, diciéndolo de modo animal, a la izquierda de muchos gobiernos, te rompe las categorías. La religión está reaccionando, porque hay otra religión que está llegando y se está imponiendo. Y no es nada más que los pentecostales. Es, además,  el neoliberalismo, que en determinado momento necesita desarticular a la religión en ese aspecto último que es ese núcleo de piedad y misericordia. Lo que caracteriza al neoliberalismo es que no tiene misericordia. Si no es eficiente, no es lícito.  Y justamente la misericordia no es eficiente.  

(Continuara…)