En esta segunda entrega, el amigo Pedro nos abre la puerta al backstage teológico de Peter Capusotto y sus Videos. Piolini, Jesús de Lafe, el Papo Benedicto y Luis Almirante Brown son, quizás, antídotos contra el Miki Vainilla que todos tenemos adentro. Entremos.

#FACTORFRANCISCO – El máximo teólogo de esta “ineficiencia de la misericordia” sería el Padre Piolini. Ese personaje parecería que te lo estudió el mismo Francisco. “Dios no se cansa de perdonar” fue una de las primeras definiciones que dio como Papa. ¡Llegaste a Roma!

PEDRO SABORIDO – El padre Piolini entiende justamente eso de la jerarquía de verdades.  ¿Qué es lo condenable? Uno de los chistes era algo así:

– Padre, he pecado. Me quedé con 10 lucas..

– ¿De quién eran, hijo?

– De un Banco, Padre.

– Entonces ni te calientes hermano.

La falta de relativismo es fatal. Ese chiste del Padre Piolini, surge de un pibe que me cuenta la historia de un tipo que por cumplir sus deudas con el banco y no pedir ningún tipo de refinanciación, termina separándose de su esposa y destruyendo su familia. Se tuvo que mudar, se fue a lo de la suegra. Un desastre hizo. Está bárbaro honrar las deudas, pero ¿a costa de qué? Entonces de ahí sale el chiste del Padre Piolini: «ehh ehh, no es para tanto.»

La idea fuerza que está detrás del Padre Piolini es: guarda con qué culpa nos dominan. Hay culpas reales y otras que no tienen mucho sentido. ¿Cómo es que prescribe un delito como el homicidio y no uno económico? Lo mataron por afanar, ¿Estamos de acuerdo? ¿Vale más el celular que la vida? A veces es la vida de un inocente que justo pasaba por ahí. Entonces, ¿Cuál es la tabla de valores? ¿Dónde está la vida y la propiedad? Esa es la gran discusión. ¿Mi propiedad es tan importante como tu vida? No sé trata tanto de relativizar sino de ordenar, tener una jerarquía de verdades. ¿Todo es igual de importante? No. Esa es la sabiduría que está de fondo cuando alguien dice “el día que te afanen vos entrega todo y que no te hagan nada”. Hay un límite en la propiedad que es la vida. Alguien podrá decirte que la propiedad es vida porque son horas acumuladas de trabajo para conseguir lo que uno tiene. Bueno, okey, perfecto. Entonces en todo caso te digo “perdiste un montón de vida pero no perdiste todas las que te quedan por delante”.

#FF – Siempre lo supimos pero ahora lo escuchamos de vos. Hay debates filosóficos y teológicos profundos detrás de tus personajes. ¿Eso lo tenés presente?

PS – Esto lo hablamos mucho con Miguel Rep y con Diego Capusotto. El humorista, pese a que a veces se mete en la provocación y parece todo joda, quiere restablecer una moral. Una moral en donde determinado rango de verdades son trastocados. La burla se usa para decir “Che, guarda que esto que consideramos ms sagrado está pisando esto otro, que si es trascedente de verdad”. Cuando aparece un Miki Vainilla te está diciendo “Ojo que pensando así estas cometiendo un sacrilegio. Esa forma de pensar está mal, estas siendo racista.» Me tengo que reír de vos para que veas que el ejercicio del nazi puede ser cotidiano y guarda que ese nazi también podes ser vos. El humor muchas veces te corre de ese centro en el cual uno construye un montón de verdades y te expone para que te veas vos corrido de esa verdad. Las parábolas de Jesús tienen algo de eso. Cuenta historias para que te puedas ver o puedas ver algo más allá. Vos fíjate que la religión siempre se expresa en imágenes, en formas muy primitivas y en formas muy seductoras como las historias. No va a la verdad directa. Necesita de las historias, sobre todo, cuando las verdades que va a contradecir están más arraigadas. Necesita seducir más, ¿Entendés? En la parábola del Hijo Pródigo, para desarmar la lógica del castigo y poder construir una ética del perdón, Jesús hace toda esa historia precisamente para fascinar. El relato te lleva a vivir con el hijo pródigo. No estamos todo el tiempo centrados en el padre al que se le fue el pibe. Tampoco en el que se quedó, el que no viaja ni tiene la aventura del regreso y se la pasa puteando porque no se animó. En el relato estamos acompañando al hijo, para entenderlo y por un momento ser él. Entonces, después de eso pensás: “¿Cuando uno vuelve, cuál es el deseo máximo? ¿Que queremos que hagan con nosotros? QUE NOS PERDONEN.

#FF – Las parábolas de Jesús y su modo de anunciar tienen un anclaje profundo con lo propio de la Palestina de entonces. ¿Algo de eso es lo que buscaste con Jesús de Laferrere?

PS – Cuando hicimos Jesús de Laferrere imaginamos un Cristo del Conurbano. Un Cristo Rollinga que le habla a los pibes del conurbano, que los comprende y se pone del lado de ellos, pero también que los tiene un poco cagando. Funciona como una especie de “Pierrot” que les dice “pónganse las pilas, está bien que seamos esto pero no abusemos”. Se pone del lado del débil pero también le pide al débil que se rescate, que se ponga media pila. Básicamente les dice “yo me pongo de tu lado pero no me estoy compadeciendo todo el tiempo”. Igual, con Jesús de Laferrere como con otros personajes, lo hicimos y  después nos dimos cuenta de muchas cosas. Como hacer imágenes de Lee Chin o parábolas sin estar pensando en enseñar nada, para que después venga alguien, encuentra algo ahí y le encuentra un sentido. Y lo maravilloso es que el sentido lo termina de completar el tipo, no vos. Me encanta hacer algo que alguien encuentre más sentidos que lo que yo le puse.

#FF – Un Cristo matancero sigue siendo una joda, pero una Papa Argentino devino en realidad. ¿Qué hacemos ahora con este error de la matrix?

PS – Antes de 2013 habíamos hecho un chiste que era “El Papo Benedicto”, una mezcla del Papa y Papo Napolitano. La lógica es la misma por la cual te resulta gracioso un Cristo en el conurbano. Se mezcla lo sagrado y lo bastardo, ahí está el chiste. Por eso es gracioso también la reina de Inglaterra en Claypole o que Brad Pitt se pierda en el Once.  O sea, el cruce de lo sagrado y lo bastardo, de lo excelso y el barro, es precisamente lo que da gracia. Cuando aparece Francisco se terminó un chiste porque hasta que el Papa fue Bergoglio la idea de un Papa argentino era un chiste perfecto. Como el astronauta argentino o un argentino Rey de Inglaterra. Es el famoso “qué pasaría si un argentino fuera…”. Esos chistes no funcionaban con la guerrilla o en la historia del comunismo internacional porque ya teníamos un Che Guevara, y tampoco funciona en el futbol como chiste porque ya están Maradona y Messi. La idea de “Dios es argentino” siempre fue algo simpático pero decíamos ¿Cómo Dios va a ser argentino si habla de “tu”? Dios hablaba como en un doblaje. Bueno, ahora parece que sí, que la máxima representación de Dios en la tierra resulta que es un tipo de Flores que dice “Che”.

#FF – Esto le está haciendo un lío bárbaro a los técnicos del Vaticano. Tienen problemas para traduciren los documentos oficiales cosas que dice Francisco en lunfardo. ¿Cómo se dice “primerando” en latín? La verdad somos unos bichos raros los argentinos….

PS – La del Papa Argento es de no creer. Igual, hace años creo que no nos creemos los mejores del mundo en nada. Para mí esa idea estúpida y recurrente que los argentinos se destacan por su individualidad y nunca por su equipo es totalmente autoconvocante al fracaso. Está todo el tiempo presente. Yo trato de combatir cualquier opinión que tenga por encabezado la frase “este país”. ¿Qué se yo como será en otros, boludo. En Bélgica también debe pasar? Por ahí menos, de otra manera o pasan cosas peores. Pero esa letanía de “este país”, “porque en este país”… parecería que el argentino es como un ser humano aparte, lo cual habla de un nivel de narcisismo tremendo, extravagante, casi considerando al argentino una especie de extraterrestre o tipo que ha logrado una construcción de humanidad al margen del resto de los seres humanos. NOOO. Esto con Diego lo hemos puesto en personajes como “el tipo que nunca viajó pero le contaron”. Son esos tipos que los podrías desarmar con solo sacar un tornillo diciendo “si nunca estuviste en Bélgica más de 72 horas”. Es ahí donde construimos los personajes, en esos rasgos de brocha gorda. Muchas veces pienso que el peor problema que puede tener un ser humano es ser un personaje para los demás, pero un personaje en vida.

#FF – Con todos estos personajes casi que podríamos armar “Peter Capussotto y sus sacramentos”, ¿Cómo la ves?

PS – Podría ser, che. Vos fíjate, ¿A estos programas como se los llama? Programas de culto. Era un ritual. La gente se juntaba a verlo a la noche. Un indicador de que estábamos dándole al clavo vino de un católico full full como Cafiero. Él no tomó a Bombita como una ofensa sino que me dijo: “Saborido, ustedes hacen al peronismo más amigable para los jóvenes.” Cafiero era pillo. No dijo “están ofendiendo la memoria o algo así”. No, a él le importaba que los pibes miren y se acerquen. Por eso es bueno recrear nuevas formas, recrear nuevos dioses o nuevas religiones. No porque sean otras, sino que son las mismas pero volcadas de otra manera. Alguien me dijo una vez que la mejor virtud de los Beatles era poder encerrar la locura en canciones de 3 minutos que todos podían escuchar. Hay que garantizar la accesibilidad a la locura. Pero entonces siempre es importante ver cómo te acompaño hasta allá. Cómo arranco por algo que vivamos todos y después nos vamos al carajo juntos.

#FF – En la edad media había una tradición en los sábados de gloria que era una locura. Se iban al carajo posta. Antes de la pascua, cuando Jesús estaba muerto e iba a resucitar, se juntaban en los templos a tirar cualquiera y cagarse de risa, pensando la risa cómo el prólogo de la felicidad plena de la Pascua que ya estaba llegando. Duró mucho tiempo, después esa tradición fue neutralizada, pero la risa sigue siendo redentora, ¿no?

PS – Hay un tema ahí. El pibe nace llorando, no riendo. Dios apenas sonríe, los ángeles sonríen pero nunca se ríen. No hay carcajada. Te podes imaginar llorando a Dios por lo que hacen los humanos pero nunca riendo. El Dios del goce es raro. Pero al mismo tiempo, es evidente que Jesús salía de joda. Si hubo última cena es porque siempre se juntaban a cenar. En medio de una morfi anunció lo fundamental. ¿No podía elegir, por ejemplo, tomarse un feca? La fiesta es sagrada pero hay que ver cómo encausarla. Para mi en el humor hay un juego, o por lo menos en lo que hago yo, que tiene la dirección de nuestra propia ideología. Eso le da sentido. Si sos genuino, estás guiado por lo que sos. Con Omar Quiroga muchas veces nos planteamos que no podemos ser unos cínicos automáticos. Nosotros hacemos todo el tiempo humor político y justamente por eso nos tenemos que burlar de las instituciones. ¿Se enojó Spinetta cuando hicimos Luis Almirante Brown? No, al tipo le encantaba. Vos podes hacer un chiste sobre alguien que queres, sobre tu hermano, sobre tu amigo o un cura. Y también el chiste puede no tener sentido y también podes hacer un chiste sobre lo que odias. El chiste muchas veces se hace en base a la parte que sufrís del otro. Por eso el humor es como la forma más tierna de la violencia. Es tierna, suave, porque te dice cosas que duelen pero viene con analgésico; es un  cuchillo pero con el mertiolate enseguida. Ni siquiera es un cuchillo. Es un raspón con la curita incluída.