LA APUESTA DE COMUNICAR A FRANCISCO CON TODOS Y PARA TODOS:
LA FRATELLI TUTTI EN FORMATO DIARIO

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Cerramos el año con un anuncio navideño: publicamos la Encíclica Fratelli Tutti en formato diario, en una tirada bien grande de diez mil ejemplares. El pasado 13 de marzo, al cumplirse nueve años del inicio del pontificado de Francisco, lanzamos desde la Parroquia San José de La Matanza la campaña nacional “Fratelli Tutti 2022”, por la cuál nos adentramos en la aventura de que la riqueza de este texto llegue hasta el último rincón de la Patria.

Este acontecimiento nos alegra y a la vez nos invita otra vez a poner palabra y reflexionar sobre un eje central de Factor Francisco: ¿Cómo comunicar a Francisco? ¿Con qué formatos y estrategias? Desde hace 3 años encaramos la necesaria tarea de compartir y expandir el mensaje del Papa acá en Argentina, como lugar paradigmático de su recepción. Lo hacemos porque lo entendemos como una necesidad histórica y como una tarea clave de la coyuntura política de nuestra Patria y del mundo. Y en el mismo movimiento como un reconocimiento al aporte, la importancia y el coraje de nuestro compatriota en Roma

PROFETA EN SU TIERRA

Abordar las implicaciones y límites de la recepción del mensaje de Francisco en Argentina reaviva esa vieja frase que dice: «nadie es profeta en su tierra«. Tratar de desafiar esa sentencia, logrando explicar y amplificar lo fundamental del mensaje de Francisco, no es sencillo pero sí indispensable. Hay mucho en juego en esa recepción, porque en torno a ella se condensan -quizás- los límites y la potencia latente de nuestro tiempo. 

Todo eso debiendo además considerar el lugar que ocupan su figura y sus gestos, porque en el caso particular de Francisco, el gesto y su figura hacen parte del mensaje. Uno podrá decir: “el gesto es el mensaje”. Pero la operación más importante, no es tanto la recepción de su persona sino la de su mensaje. 

Por eso la Fratelli Tutti es central y estratégica para nosotros en esta tarea, en tanto es seguramente el texto que mejor condensa el mensaje del Papa, a la vez que contiene implicancias políticas y existenciales decisivas. Una Encíclica que es su respuesta a la pandemia pero sobre todo a la crisis humanitaria, civilizatoria y existencial de occidente. Son palabras y planteos que hacen falta en las conversaciones de la Patria, que pueden oxigenarnos y mostrar surcos por dónde avanzar. No en tanto discurso experto sino por ser palabras de coraje y riesgo, empujadas por el entusiasmo de que vale la pena luchar y creer. 

Cómo habrá sido para Benedicto XVI en Alemania y antes para Juan Pablo II en Polonia, la recepción de Francisco abre un espacio de aprendizaje paradigmático, sintomático y significativo por la dimensión del acontecimiento que implica tener a un compatriota como Papa de Roma. Ahora nos toca a nosotros. Le toca a la Argentina.

Hacer el ejercicio de comunicar a Francisco en su tierra natal, como forma de operar la recepción de su mensaje, no deja de tener lugar en un contexto de fricciones y debates muy prolongados en torno al rol de los medios de comunicación, discusión marcada profundamente por lo que se llama la grieta. El desafío es evitar que la recepción de Francisco quede capturada o circunscripta solamente a esa tensión presente en la política, la sociedad y exacerbada por los medios de comunicación.

En ese sentido, la decisión y la apuesta de Factor Francisco es poder tomar su mensaje, amplificarlo, factorearlo, y al mismo tiempo, poder generar una reflexión que vaya más allá de esa tensión llamada grieta.

REDES SOCIALES: UN PAPA EN LA GALAXIA ZUCKERBERG

Francisco es el primer Papa de las redes sociales. El primero con Twitter, Instagram y YouTube. Un hecho tal vez no tan importante por el lado de cómo funciona el community manager del Vaticano, pero sí para tratar de comprender qué significa en estas otras plataformas comunicar un Papa y como circula su mensaje en ellas. Pero hay que dar un paso más para indagar cómo se anuncia un mensaje en el mundo configurado por estos medios y en la humanidad afectada por el poder y la imagen que ellos constituyen. 

La iniciativa y el desafío de comunicar a Francisco lo asumimos entre esas dos escenas: la grieta, con la discusión en torno a los medios hegemónicos de Argentina, y la discusión por la información en un tiempo de exacerbación comunicacional producto de las redes sociales.

Valdría la pena hacer un análisis en paralelo entre el desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia, desde la Rerum Novarum para acá, y el desarrollo de los medios de comunicación con sus respectivos paradigmas: prensa, radio, cine, televisión. Juan Pablo II fue el Papa de los espectáculos masivos y la mass media. El primero en la historia en ser transmitido a color y en vivo para millones de televisores en todo el mundo. «Las dos estrellas pop más importantes de México eran Madonna y el Papá», solía decir el intelectual mexicano Jorge González, reflejando la era que Wojtila abrió para pastorear y recuperar espacios para la Iglesia en los tiempos de la transmisión por satélite y los megaeventos.

Francisco es el Papa del tiempo de las redes sociales. Está naturalizado que cuando hablamos de “redes sociales” hablamos del Instagram o del Facebook de Zuckerberg, es decir, de medios de comunicación y sus algoritmos. Pero la expresión “redes sociales” no hace ninguna mención a eso cuando se la mira fuera y antes de su uso naturalizado. Redes sociales antes refería a un vínculo que en principio no tenía ninguna dimensión especialmente comunicativa, tecnológica o informática. Este desplazamiento de la significación muestra cómo la tecnología ha tomado el lugar del vínculo humano, el lugar de la sociedad, del vínculo, de las redes, de lo social mismo.

Es un momento extremo, casi paroxístico, apocalíptico en el sentido de revelador, pero además histórico y muy significativo, donde el vínculo humano está tramado por la comunicación, y la comunicación está tramada por la mercancía, el capital y el paradigma tecnocrático. Y más de fondo, podríamos decir que a Francisco le tocó ser Papa en un momento donde quizás, como nunca antes, la palabra humana -con todo lo que «la Palabra» conlleva en el campo religioso y en el cristianismo en particular- está fuertemente amenazada por la matriz del capital, la mercancía y la deshumanización. 

En este escenario nos toca, sintomáticamente y como apuesta, trabajar la recepción de Francisco. Y ante esto, ¿qué hacemos? 

Hoy ponemos la Encíclica Fratelli Tutti -Hermanos Todos-, a circular en formato cotidiano y masivo. Palpable. Distribuimos un texto cuyo nombre, cuestión, advertencia, recuerdo y contenido, apunta y desafía a este peligro en ciernes. Y lo hacemos en el marco de nuestra iniciativa más general, que es Factor Francisco, con ánimo de recepción, comunicación y factoreo. La Fratelli Tutti es un texto que integra el discurso, que no balbucea, y que al mismo tiempo es totalmente entendible. Que rechaza la retórica del saber experto para ganar en precisión, y que al mismo tiempo no se reduce al parloteo del tweet, al cacareo de Facebook, a la sonrisa a veces impostada de Instagram, sino que es un “señor texto”. No lo ponemos en un diario por una nostalgia de los tiempos de la prensa escrita, pero sí, quizás, con una mirada en la importancia de construir una narrativa que nos oriente. 

La materialidad del diario, al igual que la peculiaridad de un “señor texto”, no tiene lo efímero del modo en que se consume hoy en día la información, los discursos, a través de las redes sociales. Y es algo sintomático -algo que ya mencionamos hace unos meses, tras la experiencia de compaginar el libro Recomenzar, los textos de Factor Francisco durante la pandemia-, que la apuesta sea precisamente con este texto de Francisco, la Fratelli Tutti, que es su respuesta a la crisis civilizatoria destapada por el Covid 19.

En tiempos donde la virtualidad dio un salto cuántico, ¿qué implica la materialidad de un periódico impreso? Invita a recuperar otro modo de lectura, de conectar y de entrar en diálogo con un texto. En estos dos años tratamos de hacer esto mismo a partir de los seminarios, de la difusión de los comentarios y las reflexiones que proponemos, pero siempre dejamos dicho lo siguiente: la invitación a leer la Fratelli Tutti. Y también, sobrevuela la idea de recuperar, en esta post pandemia, la escena de estar sentados con el cafecito leyendo un periodico, con la resonancia que puede tener el cafecito para Buenos Aires y Argentina, aunque pueda ser extendido a otras formas de parar la pelota. En la vorágine del día, frenar un poquito y entrar en diálogo con un texto. En este caso, uno que consideramos fundamental de este tiempo, como es la Fratelli.

LA PALABRA EN EL GESTO, EL PUEBLO EN LA PALABRA

Detrás de la materialidad lo que queremos que esté presente es la oportunidad de recuperar la ritualidad, el gesto y la copropiedad de encontrarse con la palabra. No implica esto que si lo hacemos virtualmente no sirve, sino señalar que hay algo que se puede y debe recuperar. En este tiempo muchas de las cosas que hacemos son virtuales, y algunas de ellas nos sirven. Pero en una y otra dimensión, en este tiempo de la comunicación mediada por la imagen y la alta tecnología, está la posibilidad de recuperar en eso que parece una restricción, un límite, un obstáculo, lo más humano: el contacto, el encuentro, el saboreo. 

Rescatamos algo central de esta encíclica que habla de los que nos trama, del vínculo más allá de las redes. Una es la textualidad, la narrativa que se anima a articularse afirmativamente y no quedarse en la mera opinión. Por eso traer el mensaje de Francisco, factorearlo, y dentro de ese factoreo poner en eje la Fratelli Tutti como una apuesta a hacer un planteo firme, que atraviesa el interrogante pero no se regodea en la duda, que es amplio pero no difuso, que no balbucea ni cacarea, y se anima afirmar que no está de moda: algunas certezas. La certeza es atacada como si enseguida se transformara en totalitario. Del mismo modo que hoy el relato único ha pasado a ser símbolo de cerrazón, cuando en realidad la cerrazón está dada por la dispersión infinita, por el nunca poder detenerse. Anclar, integrar, encontrar, y hacer una apuesta de llegar a muchos. Porque si hay algo que guarda la prensa escrita es que está directamente asociada al poder. Es un instrumento del poder, para bien y para mal. Como decía Gramsci, un gran periodico puede tener la función de partido en sí, o, dicho de otro modo, el partido puede ser un periodico -en Argentina tenemos harta experiencia al respecto-.  

Es parte de lo que hace a la cotidianeidad y al pueblo. Recuperar la bondad en el encuentro con un texto. 

Fratelli tutti: Un texto para afrontar lo que viene

Para el desafío de la recepción de Francisco, y su estado de situación en Argentina no creemos que con diez mil ejemplares alcance. Pero desde hace tiempo venimos sintiendo y mencionando que, más allá de que la Fratelli Tutti no puede ni debe ser el único aporte para construir las claves y ejes de un diálogo, o de un gran acuerdo nacional, es con seguridad un gran punto de partida para ello. El pensamiento de Francisco, los modos, los desplazamientos que plantea, el movimiento de fichas que permite dinamizar las inercias que venimos acarreando tiene un valor singular y casi excepcional que aportar.

Creemos en esta tarea como un aporte para enriquecer la fuerza del movimiento popular. Otros podrían tomarlo y ponerlo en perspectiva de otras corrientes políticas y campos sociales: también es válido y necesario. Nuestra preocupación principal es ponerlo a disposición de nuestros compañeros y compañeras, entendiendo que la frescura y la novedad que puede incorporar es clave en este momento histórico de Argentina, sea hacia el interior del campo popular sea más ampliamente y en la misma dirección como Nación y pueblo. Francisco -figura, mensaje y gesto- provee una fuerza y una novedad que puede destrabar esta escena donde parece que nos encontramos atrapados.

INSTRUCCIONES PARA LEER EL DIARIO “FRATELLI TUTTI” - CUATRO PASOS EN “M”.

Materialidad, manipulacion, multitudes y mañana. 

Queremos traer el mensaje en una materialidad que nos reencuentre: poder tocar el mensaje en todo sentido, y ser tocados por él. El formato periódico es una metáfora y una concreción de eso. Esperamos y hacemos el esfuerzo para tenerlo en las manos y que pueda pasar de mano en mano. 

Atravesar el riesgo de la manipulación. Vamos a decirlo de manera fuerte, incluso exagerada: Francisco no solo puede sino que debe ser manipulado, en el sentido literal de que “manipular” que es tomar en las propias manos. Recorrer el camino de los debates y las interpretaciones, de los usos y aplicaciones, de las tensiones y las controversias de la vida misma, allí donde se plasma el encuentro y la construcción de lo colectivo. Porque si lo queremos dejar intacto, puro, “superior” o incluso trascendente, es muy probable que quede también descarnado y que, defendiéndolo de toda confusión con la intención de que no quede en debates “mezquinos” o parciales, corremos un riesgo mayor que la manipulación: el de una pureza en el campo de lo abstracto, o de una supuesta trascendencia de superioridad moral sin implicancias prácticas ni carnadura popular y colectiva. En eso nos encontramos con quienes lo toman, lo escuchan, lo tergiversan, lo defienden, lo aclaran, se lo adueñan o lo instrumentan. No se trata de que todo vale, pero sí de que vale mucho más la pena el riesgo de errar por meterse en el mundo (sin caer en la mundanidad, riesgo que nunca se puede excluir) que estar fuera de él, en los cenáculos de las verdades intocables pero también inconducentes. 

Estar con y entre la multitud, la que clama y conversa en las calles, en la grieta, en el ágora, en las plazas, en las redes. La advertencia de Francisco sobre los chismes y las habladurías, lógica que esmerila y divide, se contrasta con su apuesta por las palabras de la calle y los gestos cotidianos. Es ahí mismo donde el pueblo habla, escucha, calla o espera y por eso donde hay que estar. 

Hacer que el mensaje del Papa se filtre en esas conversaciones e ilumine los encuentros cotidianos es el mejor modo de amplificar un mensaje de misericordia que tiene destino masivo, de masas, si cabe decirlo otra vez. Multitud y pueblo. Pueblo y masas. Ahí hay algo que queremos atravesar, alegres y confiados, atentos y precisos, pero andando. 

Un texto matutino

Nos gusta imaginar la Fratelli Tutti llegando a casas y locales, a parroquias y juntas vecinales, como un diario de la mañana. Hace no tanto, en la mañana del domingo existía el viejo y lindo ritual de preparar el mate y abrir el diario. Encontrarse con el mundo y recorrerlo en paz. En este tiempo en el que abrir el diario o las redes muchas veces es visitar un lugar donde nos sentimos bombardeados, ojala sea posible encontrar en esta edición Fratelli Tutti, una palabra que invite al recomienzo.

La mañana es lo que viene del oriente. Y en este tiempo en que todos nos sentimos medio perdidos, orientarse es eso: ver por donde es el oriente. O sea, por dónde amanece.

Por eso invitamos, con esta lectura, a abandonar los diagnósticos inoperantes, las especulaciones retóricas, la queja infecunda. Quizás no se puedan abandonar la sombras de un mundo cerrado, como las llama Francisco en el primer capítulo de la Fratelli Tutti, pero si es posible orientarse, saber escuchar, poder leer, encontrarnos y saber que todos tenemos una oportunidad, cada día, de hacernos hermanos de la vida, hermanos todos. 

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