Presentamos el libro de Factor Francisco sobre la pandemia. Los ensayos escritos en medio de la cuarentena y la virtualidad forzada, y en diálogo con los gestos y planteos que llegaban desde Roma, compilados en una edición de tinta y papel. Una presentación que es también un punto de llegada, recapitulación y recomienzo para esta reflexión compartida y común sobre este tiempo exigente, doloroso y desafiante. 

RECOMENZAR. LA PANDEMIA, FRANCISCO Y LA PATRIA, es el nombre de este libro que quiere ser un aporte también a la construcción de lo común, en clave mística y política, entendiendo que se viene un tiempo donde a las ideas hay que ponerle cuerpo y alma, buscando desbordar los límites de las propias identidades. Es posible recomenzar, con gestos concretos, DESVIÁNDONOS de los caminos ya recorridos, para levantar a los CAÍDOS de nuestra Patria, que somos todos.

UN LIBRO PARA ATRAVESAR LA TEMPESTAD ¿CÓMO LO HICIMOS?

Néstor Borri – Los átomos y las cosas palpables insisten a pesar de la virtualización. Estamos muy contentos pero además estamos muy impresionados. Porque nosotros escribimos todo el tiempo en el mundo de internet, hacemos el portal, las notas, las entrevistas, y aún asi el libro sigue teniendo un significado muy especial. Los argentinos somos gente del libro, como pueblo también. Y si uno hace cosas que tienen que ver con el Evangelio, o incluso con los tres grandes monoteísmos -el Papa sabe de eso-, la palabra compartida es importante y central. 

En general, la acepción o etimología de religión más conocida es la de “religar”, religare. Pero no está de más traer la otra etimología, la otra acepción que hay de religión. Relegere: releer, volver a leer, leer de nuevo y pronunciar de nuevo las viejas palabras. Para citar al cantautor Enrique Iglesias: hacer este libro ha sido una experiencia religiosa. 

Siempre digo que Francisco es el Papa del dos. Mi otro Francisco, el filósofo Alain Badiou, dice que así como el uno es el número de la religión y la filosofía, el dos es el número de la amistad, del amor. Tiene ese misterio. Y Francisco es el Papa del dos. Dos Franciscos, el de Asís y el de Roma. Dos papas, Benedicto XVI y Francisco. Dos continentes: América y Europa. Dos ciudades: Buenos Aires y Roma, -San Agustín diría ‘la celeste y la terrestre’-. Y en este libro, dos almas. Porque lo hicimos a dos almas, como una experiencia de encuentro, trabajosa, disfrutable, a cuatro manos, y no sé si con un sólo corazón, pero latiendo juntos seguro. 

Y lo hicimos de a dos, pero también de a tres. Cuando estuvimos con Francisco en Santa Marta, antes de despedirse nos dijo: “Voy a anotar en mi diario que estuve con dos locos”. Nosotros le contestamos “anote que fueron tres”. Y cuando salíamos caminando de ese encuentro nos venía la imagen del “loco” de Asís. Este libro lo escribimos con cierta locura. 

Los que nos acompañan en las lecturas, en los zooms, en los podcast, saben también que lo hicimos con mucha libertad, y siempre que nos ha salido, con humor y alegría. Y siempre siendo tres, ese tres que es el Papa, claro, que lo conocemos, que lo hemos escuchado, lo hemos leído, lo seguimos. Pero también lo hemos operado. Decidimos trabajar, tomar nuestro propio riesgo. Tratamos de no repetir lo que el Papa dice, de no ser sus voceros, sino de responder, de atajar los centros que tira Francisco. 

Y fuimos dos, tres, y cuatro. Porque así como el tercero es Francisco, hay dos cuatros: uno es nuestra gente, desde los más cercanos hasta todo nuestro pueblo. El cuatro es el número del pueblo, es el número de lo concreto, de lo que nace de las cuaternidades. No por nada es el número que representa la cruz. Y lo hicimos escuchando, viviendo, sufriendo, atravesando la pandemia macrista como #FF y atravesando la pandemia del coronavirus a lo largo de todo el libro. Escuchando la historia de la pandemia, la historia de nuestra patria y anudando ese cuatro que es el pueblo. Y también para nosotros lo que es lo sagrado, lo divino, y la figura de Jesús de Nazaret que es la que está detrás de la figura del Papa. Así lo hicimos. A cuatro manos, y también con google docs.

Santiago Barassi – Somos dos los que escribimos este libro, y en el dos resuena también el tema del Emaús, esa parábola tan significativa de lo que vino después de la debacle, de la cruz. Y el Emaús es un camino, es un compartir, y a partir de poner en común, de charlar en el camino, de ir procesando y pasando por el corazón las cosas que nos han pasado personalmente pero en el pueblo, viene esa aparición. A partir de ese google doc compartido, en ese choque de espadas y pensamientos, apareció una chispa que no era ni de Néstor ni mía. En la exigencia de escribir un libro a cuatro manos, pudimos pudimos meternos y conectar con en ese misterio y con esa fuerza mesiánica que sigue convocando. Por momentos decíamos: “por eso las notas nos quedan tan extensas”. Porque de alguna manera estábamos escribiendo dos notas. Y ese era el desafío, encontrarnos ahí donde los textos dejaban de ser dos notas para abrir una tercera dimensión.

Eso es muy de Francisco, su pensamiento incompleto o abierto. Inevitablemente, para escribir un libro así, uno tenía que ceder, relegar, y a la vez fijar esas cosas que para uno eran realmente sustanciales en el planteo que queríamos hacer respecto a cada tema. 

Fue un ejercicio de tensa fraternidad por momentos. Tensa fraternidad, esa es la riqueza que tiene este libro, que también es un ensayo. No está cerrado este libro, no están completamente clausurados los planteos. Más que tesis, quisimos darle lugar a nuestras intuiciones y señalamientos. 

Y lo hicimos en medio de la pandemia. Todos los ensayos que contiene este libro los hicimos como una respuesta casi vital, intelectual y también mística o espiritual, para tratar de procesar lo que íbamos viviendo, pensando e interpretando en un momento de anomalía, de fin del mundo. O por lo menos del fin de un mundo. En el libro está continuamente esa sensación de estar escribiendo en un momento excepcional y al mismo tiempo completamente ordinario y doméstico, como fue estar en la pandemia 24×7 dentro de casa

Y lo hicimos con Francisco también como factor, la idea fuerza detrás de todo el proyecto. Hay una frase de Rodolfo Kusch que Néstor suele citar: para poder construir un pensamiento es necesaria una constante. Francisco fue una constante, un elemento, un prisma a partir del cual miramos la pandemia, la Patria y tratamos de pensarlo a él, pero sobre todo pensar a partir de lo que él plantea lo que nos pasaba a nosotros.

Y después lo hicimos, como dijo Néstor, con google docs.  Insistimos con esto porque es muy loco ver cómo uno va escribiendo y al mismo tiempo otro va escribiendo sobre lo que ya escribiste. Pero que hoy tengamos esto consolidado después de una serie de correcciones fuertes es para nosotros un punto de llegada de muchas cosas y nos pone muy contentos saber que va a estar a disposición de ustedes y de muchos que nos han ido acompañando y sabemos que atravesaron y tomaron a Factor Francisco como algo para alimentarse en este tiempo singular, difícil, exigente. Si así fue, ya es un gol.

EL ÍNDICE DE ESTA BARCA DE TINTA Y PAPEL

Néstor Borri – Lo que el libro tiene adentro, párrafo por párrafo, acierto por acierto, error por error, es un testimonio de cómo componer un texto común y cómo componer lo común a partir de un texto. Acá hay una experiencia de dos, de varios y de muchos. Componer lo común en las distintas pandemias que atravesamos es todo un ejercicio que tenemos pendiente también como pueblo. Porque lo hicimos después de una etapa demoníaca. Factor Francisco en general y el libro en particular fueron una forma de exorcismo para recomponernos.

El Centro Nueva Tierra, que nos dio el piso, el marco, la institucionalidad, los fierros para poder hacerlo, tiene nombre de Apocalipsis. La frase es ‘vi un cielo nuevo y vi una tierra nueva’. El apocalípsis, más que una catástrofe final es el atravesamiento de los momentos decisivos. Y para eso hace falta tener símbolos fuertes. Como es el libro del Apocalípsis: alguien que escribe en medio de la persecución, desde el exilio en una isla griega, para animar a las comunidades. Este libro tiene, quizás, algo de eso. Lo que hemos escrito son rondas de diálogos con compañeros y compañeras. Esas son las comunidades y las iglesias.

En el libro tratamos de palpar y sentir el alma de nuestro pueblo. La frase de Margaret Thatcher, “el objetivo es el alma”, da cuenta de la lucidez del neoliberalismo para apuntar al núcleo dónde se desarrollan las batallas más sutiles y decisivas. Este libro fue escrito en un momento donde el alma de nuestro pueblo ha estado tan golpeada, tan lastimada, tan agredida, y al mismo tiempo resistente y tan floreciente como siempre. Por eso abordamos también, como decía Marguerite Yourcenar, las fiestas del año que gira. En este libro hay una valoración y atención del santoral, las liturgias, las fiestas patrias, todas vividas como fiestas populares, fiestas cósmicas, fiestas sagradas y de encuentros fundamentales. Eso que va haciendo la puntuación del tiempo del pueblo.

También hay una serie de reflexiones sobre cosas que iban pasando. Peter Saborido nos decía en alguno de los zooms que compartimos: “la pandemia ya tiene historia”. Y así como ahora estamos, con un poco de suerte, en una discreta sensación de salida, al escribir fuimos recorriendo sucesos de la cuarentena: Vicentin, los odiadores, los planteos de la oposición, los anticuarentena, tratando de procesar esos ataques, angustias, preocupaciones de no saber lo que iba a pasar. Siempre le digo a Santiago que tenemos que escribir los misterios del santo rosario de nuestro pueblo argentino. Los misterios gozosos. Los misterios dolorosos. Los misterios luminosos. Todos valen. 

Hay cosas que hablan en el libro de la templanza de nuestro pueblo y de dónde viene esa templanza. Por eso está la historia, los lugares, la gente, los próceres. Y todo esto tratando de seguirle el ritmo a Francisco. A veces no dábamos abasto. Aquel a quien nosotros cariñosa pero también astutamente llamamos el “viejo” -nomenclatura con resonancias históricas en Argentina- desplegó durante la pandemia y pese a sus 84 años, una bateria de intervenciones textuales, gestuales, terrenas y sagradas, astutas y sacramentales, de una contundencia impresionante. Quizás, de las más significativas que se hayan podido ver en el mundo durante este tiempo. 

Hay dos o tres momentos de Francisco descoyantes. También textos como Un plan para resucitar, las catequesis “para curar el mundo”, y ese pedazo de texto, ese librazo que es la Fratelli Tutti. Es una encíclica, y la verdad que también es un regalo. 

Santiago Barassi – Todos estos elementos están contenidos en esta edición de los  ensayos que escribimos durante el 2020. Quizimos consolidarlos en un libro porque consideramos que forman parte de esta hermenéutica de la pandemia que hicimos a través de Francisco. Arranca con un prólogo especial escrito haciendo referencia a un texto que circuló tempranamente como PDF: “La sopa de Wuhan”, ese compendio de artículos, interpretaciones tempranas de todos intelectuales europeos, o asiáticos residentes en Europa o Estados Unidos. Y lo que nos parecía impresionante es que en todo el concierto de voces ninguna, o prácticamente ninguna, lograba decir algo consistente que en lugar de describir pudiese ser una voz capaz de explicar cómo atravesar una tempestad. Eran más interpretaciones o balbuceos, muy obsoletas a la hora de pensar como caminar en medio de la noche. Y al mismo tiempo, nos parecía que había una voz que no estaba en ese índice de La sopa de Wuhan que decía cosas con claridad. No necesariamente sobre qué hacer. Eso lo diría después en Fratelli Tutti, pero si un planteo espiritual, ético y policía de como atravesar este tiempo de apocalipsis. Y esa voz entendemos que ha sido la de Francisco. 

Después de ese prólogo, el primer artículo comienza con una reflexión sobre la bendición Urbi et Orbi que hizo Francisco en el medio de la Plaza San Pedro, bajo la lluvia, en medio del primer pico feroz de la pandemia en Italia que fue devastador. La contundencia de ese gesto de Francisco nos inspiró. Ya sabíamos que Francisco era el Papa geográfico del fin del mundo, pero de pronto lo vimos siendo el capitán de tormentas en medio del fin de este mundo.

Desde ese primer ensayo inspirador, continuamos esa larga lista de temas y acontecimientos que describió Néstor. Pero quiero destacar un artículo que está ya casi hacia el final del libro: Factor Diego, la reflexión que hicimos sobre la muerte de Diego Armando Maradona. Volviendo a la numerología de FF y de este libro, Diego es justamente el cuarto en cuestión. Otra vez lo dicho: el cuatro es el número del pueblo, y eso es Diego. En el abrazo de Maradona y el Papa, del Papa y Maradona, con esas jerarquías enredadas, con esa metáfora del Papa y D10s, encontramos tempranamente una especie de síntesis de lo que queríamos hacer, un movimiento y una intervención para conectar la fuerza y el acontecimiento de un papa argentino con el pueblo y la felicidad de las mayorías en Argentina. Y en medio de esta debacle universal que es la pandemia, como no podía ser de otra manera, se murió Maradona. En esos días, con todos  los componentes de desborde, de quilombo, y hasta de religiosidad popular que abundó en el sentimiento común, elegimos este título, Factor Diego, y creo que habla de la reversibilidad que tiene #FF para poder ser eso: un puente y un encuentro entre lo mejor de nosotros con la potencia de nuestro pueblo.

Factor Diego es también factor nosotros. Factor “lo que nos une”. La figura de Maradona tiene mucho de indiscutible, y lo que tiene de discutible es lo que tenemos de discutible nosotros. Eso lo hace más emblemático.

LAS PERLITAS DE LAS QUE DAMOS GRACIAS

Nestor Borri – Atravesamos la pandemia, pensando, operando, decodificando y recreando a Francisco. La bendición Urbi et Orbi fue significativa. Entre tanta palabrería y habladuría, aparece un viejo símbolo ritual que incluso, si uno lo mira descuidado, parece de la vieja iglesia, hasta conservador. En el momento mayor crudeza de esa tarde noche en la Plaza San Pedro, Francisco levanta la custodia con la hostia. Y ahí dónde escuchamos hostia, es importante sacarle a los símbolos esa pátina que los ha matado. Porque lo que levanta ahí es algo fundamental en lo popular, en el cristianismo y en los movimientos nacional y popular de Argentina. Levantar la hostia es el recuerdo de las comidas gozosas. Es el pan, como recuerdo de las comidas gozosas. Y eso como símbolo de lo que hay que recordar, tiene una potencia superior, porque es lo que nos puede levantar. 

El momento que al mismo tiempo es de fiesta total, también es un momento de unidad en el silencio. En el momento de mayor jolgorio y encuentro se genera una unidad que es la compartida del Pan. No por nada el Emaús termina así. Arden los corazones y se recompone la posibilidad de seguir andando.

Si acaso hay perlas en nuestro propio escrito, buscando las cosas que a nosotros mismos nos conmovieron, tienen que ver con encontrar esos momentos. El recuerdo de las comidas gozosas. Para lo cual necesitamos, entre otras cosas, que baje el precio del asado y ser capaces de seguir encontrándonos para que las comidas sean gozosas para todos.

Santiago Barassi – Hay un artículo del libro que conecta con esto y que se llama Cultura del encuentro. Ahí nos dimos la tarea de contar la visita a Santa Marta de septiembre del 2019. Nuestro encuentro con Francisco. Es una perla, no tanto el artículo sino el encuentro, y no tanto el hecho de haber podido estar en primera persona con el obispo de Roma, sino el racimo de anécdotas que confirman el modo que tiene Francisco de encarnar en gestos y palabras sus planteos más doctrinales y políticos en cada interacción. Valía dejarlo por escrito en tinta y papel. Para recordarlo nosotros y poder también compartirlo con fraternidad. Porque hacer este libro también tuvo que ver con poder plasmar cosas que Factor Francisco nos ha permitido. 

Néstor Borri – Agradecer al Centro Nueva Tierra que nos permitió tener el piso para hacerlo, en esta larga historia de muchos compañeros, de antes y de ahora, como dije. Hay que mencionar a nuestro equipo más inmediato, Julieta, Francisco y Javier. Si ellos tres no podríamos hacer todo esto. Y una mención especial a Javier, el mago de las imágenes #FF, que se toma el trabajo de interpretar los delirios y las visiones que pensamos con Santiago los viernes a la tarde, para cerrar la nota de la semana. Hacer imágenes que nos conmueven es para nosotros un trabajo, una necesidad, y un desafío, en este momento donde muchas veces nos dominan imágenes diabólicas. Un agradecimiento especial también a los espacios más inmediatos de compañeros y compañeras con quienes conversamos frecuentemente en grupos pequeños de diálogo, compañerismo y reflexiones, tanto en WhatsApp como en encuentros, que hemos construido. Y además de eso, tenemos una serie de saludos y comentarios de gente a la que queremos mucho y estamos muy orgullosos de que nos acompañen.

Santiago Barassi – Son todos amigos y compañeros, compañeras, a quienes respetamos muchísimo y algunos son incluso nuestros referentes. Pero como nos dijo Francisco cuando le mostramos la portada de #FF, “faltan un montón”. Porque nos importa también conectar gente, como con muchos de ustedes, que nos hemos conocido componiendo nuestras experiencias personales, nuestras experiencias sociales, políticas eclesiales, y generar encuentro.

RECOMENZAR

Néstor Borri – Queremos decir algunas últimas palabras sobre lo que es el título de este libro: “Recomenzar”. La pandemia sigue. La primavera viene, pero la cosa está brava. Y es el momento de pasar en limpio los aprendizajes de la pandemia. No estrictamente porque va a terminar, pero sí desde lo que vayamos a hacer en salida, en clave de recomienzo. Porque el recomienzo no es el final, es ya. Tenemos que pasar en limpio nuestros aprendizajes. 

Nosotros hemos tratado de hacer eso. Dar testimonio con otros, y poder pronunciarnos en el diálogo. No necesitamos, no nos sirven, ya hasta me atreveria a decir que nos matan, esos diálogos habermasianos de plano instrumental, de tonto consenso, de pluralismo dictactorial, donde todas las opiniones valen igual, dialogos de falsa democracia. Necesitamos diálogos con garra. Tienen que tener algo de abrazo y también algo de pelea. Y eso vale para el nivel más colectivo y con todas las rondas intermedias que podamos habilitar y habilitarnos.

Cuando leímos Fratelli Tutti encontramos de algún modo por escrito lo que vivíamos. Y la clave ahí está en recomenzar por el lado de la amistad, amistad social y la fraternidad. Y amistad social dicha en un doble sentido. Francisco tiene mucho el de tomar uno por uno. Es el vínculo de a dos, y abierto: no sólo la amistad social como un ser amigos entre todos, sino que cada encuentro de compañeros podamos vivirlo en el horizonte de lo colectivo y transformarlo en fraternidad.

Para eso hay dos cosas que podemos combinar de los párrafos 77, 78 y 79 de la Fratelli Tutti. Una es partir del gesto concreto de levantar al caído. Siempre es posible el gesto concreto de levantar al caído en cualquier término, caído en los términos que sea. No solo en la opción por los pobres, aunque por supuesto que también. Pero el caído es aquel caído en cualquier término, que todos tenemos al lado, porque todos en este momento estamos en algún punto caídos. Cuando el Papa explica la parábola del buen samaritano en la encíclica, todos somos todos los personajes. El gesto de levantar al caído es siempre posible. Es pura decisión corporal. El desvío del camino, el gesto de levantarlo y cuidarlo.

Y lo segundo es lo que dice en el mismo número, una frase tan potente como encantadora: reencontrarse con eso que sólo falta: el deseo puro y gratuito de ser pueblo. Falta como falta el deseo, viniendo siempre. Entonces componer eso y salirnos quizás de palabras que parecían maravillosas en otro tiempo. Ciudadanía, sociedad, colectivo. El deseo puro y gratuito de ser pueblo, con la fuerza de esa palabra pero, por sobre todo, con la fuerza de eso que nombra y que nunca termina de nombrar. Encontrarnos de una manera no zonza con aquello crudo pero también caliente que nos une. Y alejarnos del modo comment, del modo fragmentación, del modo micro, del modo minoritisimo, para ir realmente al corazón de la cuestión de todo aquello que nos lleve a construir, a soñar y a concretar las comidas gozosas donde se construye lo colectivo.

Santiago Barassi – Arrancamos diciendo “año dos de la pandemia”, y esa frase de Francisco: “de una pandemia no se sale igual, se sale peor o mejor”. Creo que es un tiempo de recapitulación. El recomienzo inevitablemente habla de un tiempo de recapitulación, y para recapitular y para salir mejores es un tiempo de valientes. No necesariamente de temerarios, pero es un tiempo para asumir lo que viene con decisiones concretas. Néstor mencionaba lo del samaritano. Son decisiones concretas y se necesita valentía para tomarlas en un tiempo de nebulosas.

Para poder decidir, inevitablemente necesitamos autoestima, y en Factor Francisco siempre hacemos mención a que el tema del Papa es también una forma de reconectar con la autoestima nacional. Muchas veces, los que le pegan al Papa son los que también nos están esmerilando la autoestima nacional, y nos dicen que no servimos para nada, que este pueblo y esta Patria no tienen destino y que el problema somos los argentinos. Este recomenzar es volver a enamorarnos, a asumir la grandeza de nuestra historia y de nuestro pueblo. Pensaba en el meme que circuló estos días de Francisco que decía “acá en Buenos Aires era cardenal, se fue a Europa y lo hicieron Papa”. Contra esos discursos tenemos que poder contestar, no meramente con identidad exacerbada y con cantitos, sino sobre todo construyendo una Patria que sea digna de ser vivida. Tenemos una cuenta pendiente con un montón de argentinos y argentinas que la están pasando muy mal. Es parte del recomienzo que tenemos que hacer, recomenzar desde los últimos para llegar a todos.

Valentía, autoestima y mística. Si hay algo que pudimos hacer en este libro es meternos a fondo en un terreno que a veces genera distancia o exceso de cuidado: lo religioso y las cosas que se pueden decir sobre Dios. Lo hemos hecho con mucho respeto, pero al mismo tiempo con las ganas de poder dejar lo que es pura forma o puro discurso correctamente dicho, para tratar de ir al núcleo de esa fuerza mesiánica que sigue soplando 2000 años después.

Creo que necesitamos esa fuerza para poder entrar a este tiempo que se viene con una tercera dimensión, poder pensar más allá de nosotros inmediatamente y darnos cuenta que hay que reconstruir esta Patria, la vida de cada uno, pero sobre todo un mundo que está en un umbral. Creemos que lo que tenemos por delante vale la pena hacerlo hermanados, en fraternidad. 

Nestor Borri –  Recomenzar se trata de transformar la amistad, no tanto una amistad  unidad básica, sino una amistad basada en lo básico de la unidad. La amistad es desde donde se recomienza. Lo hemos experimentado. Otros lo vieron, y ese es el libro para nosotros. 

Pandemia significa para todos:entonces que haya una pandemia de fraternidad.

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